Cuando el amor ya no alcanza para sentirse a salvo
Hay vínculos que no se rompen por una gran traición ni por la ausencia de afecto. Se desgastan porque convivir deja de ser un lugar de escucha, reconocimiento y calma.
Hay vínculos que no se rompen por una gran traición ni por la ausencia de afecto. Se desgastan porque convivir deja de ser un lugar de escucha, reconocimiento y calma.
Hay vínculos donde el cariño sigue ahí, incluso es evidente, pero convivir empieza a sentirse agotador, incierto o solitario. A veces la ruptura no llega cuando se deja de amar, sino cuando ya no se puede estar bien juntos.
Clara y Julián no dejaron de amarse de un día para otro. Lo que se fue apagando, casi sin que lo notaran, fue la sensación de que el otro era un lugar al que valía la pena volver.
Hay vínculos que no se rompen por una gran traición ni por la ausencia de cariño. Se van gastando cuando estar juntos deja de dar alivio.