Querer a la familia no exige aguantarlo todo
Hay vínculos que pesan más justamente porque importan. Pero el amor familiar no debería ser una licencia permanente para herir, exigir o invadir.
Hay vínculos que pesan más justamente porque importan. Pero el amor familiar no debería ser una licencia permanente para herir, exigir o invadir.
En los vínculos familiares, el amor suele confundirse con una obligación silenciosa: aguantar lo que duele para no romper la paz. Pero una paz sostenida por el sometimiento no cuida a nadie; apenas posterga el conflicto.