La casa donde todavía se querían, pero ya no podían descansar
Clara y Julián no dejaron de amarse de un día para otro. Lo que se fue apagando, casi sin que lo notaran, fue la sensación de que el otro era un lugar al que valía la pena volver.
Clara y Julián no dejaron de amarse de un día para otro. Lo que se fue apagando, casi sin que lo notaran, fue la sensación de que el otro era un lugar al que valía la pena volver.